El Hilo, 'En tu pedido va mi vida' - El hilo (1) (2024)

Eliezer: Bienvenidos a El hilo, un podcast de Radio Ambulante Estudios. Soy Eliezer Budasoff.

Silvia: Y yo soy Silvia Viñas.

En los últimos años, los repartidores que trabajan para aplicaciones se han convertido en una fuerza laboral tan omnipresente como invisible para la ley. Pero con la llegada de la pandemia, estos trabajadores se han vuelto más esenciales que nunca.

Eliezer: Hoy, los repartidores latinoamericanos, la pandemia y las raíces de un movimiento laboral inédito: trabajadores unidos por su precariedad.

Es 31 de julio de 2020.

Silvia: Álvaro, cuéntanos, ¿Por qué empezaste a reportar sobre los repartidores?

Álvaro: Eh, bueno, como tanta gente, pido comida de vez en cuando para que me llegue a mi casa.

Eliezer: Él es Álvaro Céspedes, productor de El hilo.

Álvaro: Y una noche, habrá sido en diciembre , llegó un repartidor a la puerta con sus rodillas ensangrentadas. Y platicando con él, pues, me contó que se había caído por la mañana, y nada, me sorprendió que había estado pedaleando todo el día con las rodillas así. Obviamente había sido una caída fuerte. Y a raíz de eso, decidí indagar más en este mundo de trabajadores que son ya parte del panorama de la vida de la Ciudad de México y de todas las ciudades latinoamericanas, ¿no?

Álvaro: me puse a buscar en redes sociales y me di cuenta que había un grupo en Facebook grandote que se llamaba Ni un repartidor menos, se llama Ni un repartidor menos. Simplemente los contacté a través de esta página y a raíz de eso di con el cofundador que se llama Saúl Gómez.

Saúl: Yo soy Saúl Gómez y tengo 34 años, llevo casi cuatro años en aplicaciones y aquí estamos.

Álvaro: Bueno, Sául, él estaba estudiando la licenciatura en Periodismo y por ahí como del sexto o séptimo semestre, si no me equivoco, tuvo que abandonar, eh, los estudios para empezar a trabajar porque no tenía mucho dinero. Entonces él me contó que estaba vendiendo pisos en una tienda y vio a una persona en una de estas bicicletas con una mochila y se puso a platicar con él.

Saúl: Y se me ocurrió preguntarle “oye, ¿qué estás haciendo?” Y me dice “no, ps estoy trabajando”. Y dije “Ah, qué fregón, ¿no?”

Álvaro: Y a Saúl como que en ese momento se le prendió el foco.

Saúl: Y siempre me ha gustado andar en bicicleta, entonces, trabajar en la bicicleta se me hizo algo genial.

Álvaro: Entonces dejó su trabajo vendiendo pisos y empezó a ser repartidor para Uber Eats.

Eliezer: Desde esta imaginación del trabajo ideal para él, a trabajar, ¿qué te contó sobre las condiciones de trabajo?

Álvaro: Bueno, primero que nada, yo le pregunté si a él y a otros repartidores les dan algún tipo de capacitación.

Saúl: Tú puedes llegar y si vas en moto, presentas tu licencia, presentas tus documentos del seguro y listo. Ya puedes empezar a trabajar como repartidor en moto. Si vas como repartidor en bici dices pues yo sé andar en bicicleta y voy a andar en bicicleta repartiendo y listo.

Álvaro: Al final Saúl es un ciclista experimentado y lleva andando en bici mucho tiempo, pero hay mucha gente que no tiene la misma experiencia. O sea, saber andar en bici y no caerte es muy distinto a andar en bici todo el día en una ciudad que no está adaptada en lo absoluto para andar en bicicleta, como es la Ciudad de México, es bastante peligroso. Entonces tú cuando llegas a ser repartidor en realidad solamente firmas un par de papeles y listo. No te dan ningún tipo de capacitación o de entrenamiento vial, ¿sabes?

Eliezer: Tratamos de obtener la versión de Uber y de Rappi, pero, pese a que intentamos comunicarnos con ellos, no obtuvimos respuesta.

Silvia: La lista de riesgos que los repartidores corren todos los días mientras trabajan es larga… va desde el mal humor de trabajadores en restaurantes, a asaltos, a acoso hacia las mujeres repartidoras… Pero lo más común son los accidentes en el camino, que muchas veces terminan siendo fatales. Desde casi finales de marzo, cuando la gente empezó a quedarse en casa por la pandemia, en la Ciudad de México han muerto al menos 6 repartidores atropellados, porque los conductores…

Saúl: Como vieron las calles libres, pues lo que más le hacen es acelerar. Y es otra pandemia que nadie atiende, ¿no? Las muertes viales para nosotros son muy tristes, porque, pues es, es familias destruidas, personas que se quedan esperando que regrese otra persona y así sucede, ¿sabes?

Álvaro: Ni un repartidor menos empieza con la muerte de un repartidor, hace ya casi dos años.

Saúl: Pasó en el momento del accidente de José Manuel.

Álvaro: En noviembre de 2018. Era su primer día de trabajo y lo atropelló un camión de basura… y Saúl me dijo que, al haber habido tantas muertes similares a esta, la de José Manuel Matías marcó un punto de quiebre.

Saúl: Pues nos vimos en esa necesidad de decir: esto no nos debe quedar así ¿no? más de la cuestión de que siga pasando, esto no puede quedar así. Tenemos que seguir buscando la manera de organizarnos, buscar la manera de que los compañeros, las compañeras se pueden sentir seguras. Y fue así como surgió un Ni un repartidor menos como colectivo.

Álvaro: Empezó siendo como este tipo de grupo de ayuda en caso de accidentes. Hicieron lo que ellos llaman el rayado de mochilas, que es las mochilas que traen en la espalda todo el tiempo, les escriben un número con un plumón marcador, con un sharpie, y ese número específico lo tienen vinculado a una base de datos grandota donde están todos.

Eliezer: Y no son pocos: de acuerdo con Saúl, en todo México hay actualmente unos 23 mil repartidores agrupados en este colectivo.

Álvaro: Y en el caso de que alguno de ellos se accidente y otro repartidor lo ve, les manda este número específico a un grupo de WhatsApp y ese grupo de WhatsApp lo vinculan a la base de datos y ese número tiene registrado, por ejemplo, contactos de emergencia, tipo de sangre. Entonces contactan a su familia o contactan una ambulancia, contactan a una patrulla, lo que sea.

Silvia: Ni un repartidor menos empezó como un grupo de ayuda en caso de accidentes, pero sus exigencias se fueron ampliando.

Saúl: Para buscar ahora en lo que son nuestros derechos laborales. Seguimos siendo un grupo de ayuda, sí, pero creo que hemos tenido que evolucionar.

Álvaro: los repartidores no están… no son considerados trabajadores para la empresa, son como una especie de freelance. De manera que ellos pueden trabajar hasta 12, 13 horas al día y no tienen días libres, no tienen vacaciones, no tienen aguinaldo, no tienen seguro social por parte del Estado.

Eliezer: Y repartidores de México, Argentina y Ecuador le dijeron a Álvaro que ese seguro que los cubre si tienen un accidente mientras están con un pedido activo, es un seguro de reembolso, y, según lo que le han contado, no siempre les reintegran todos los gastos médicos.

Álvaro: Entonces pues es una situación bastante precaria.

Silvia: En este contexto de pedirle a las empresas mejores y mayores derechos laborales, comenzó la cuarentena en México, a casi finales de marzo.

Saúl: Yo te juro que pensaba que no nos iba a afectar, que en realidad nos iba a beneficiar, porque obviamente las personas no salen, las personas se quedan en casita. Pues más trabajo para los repartidores, Pues no… error.

Álvaro: Por el lado económico, Saúl me platicó que…

Saúl: En un principio, cuando surge esto de la pandemia, hubo compras de pánico. Pues tú sabes, ¿no? Estaban llenos de, de mercancía innecesaria y pues ya no hacían pedidos y uno se desesperaba. Esos primeros días de marzo y hasta casi finales de abril eran desesperantes. O sea, sí caían pedidos, pero no con lo mismo de antes. Ya a finales de abril, cuando se acabaron las mega despensas que compraron y ya dijeron “Oye, creo que exageramos un poquito. Creo que no va a haber desabasto de alimentos aquí en Ciudad de México”, pues ya empezaron a pedir.

Álvaro: Ahora, esto no necesariamente significa que, que hubo más trabajo para ellos porque conforme la cuarentena se fue extendiendo, mucha gente se empezó a quedar sin trabajo. Lo que me han dicho varios repartidores con los que he hablado es que cada vez hay más repartidores, porque esta es una opción laboral que no requiere mucha experiencia, que siempre tienen plazas abiertas y, y pues obviamente mucha gente se está animando a empezar a ser repartidor.

Eliezer: Pero no es el único problema para repartidores como Saúl. Mientras que las aplicaciones se saturan con nuevos trabajadores, a la vez, hay restaurantes pequeños que han dejado de usar estas aplicaciones.

Saúl: Aquí lo que se están saliendo son restaurantes. Porque muchos ya no aguantan la carga fiscal y las comisiones de las aplicaciones. Entonces si las aplicaciones no le bajan a sus comisiones y no asesoran bien a los restaurantes pues también va a estar cabrón, porque va a haber más repartidores que restaurantes.

Eliezer: ¿Te ha contado algo Saúl acerca de La reacción de la gente con ellos? ¿Ha cambiado? ¿Hay un mayor apoyo a las personas que finalmente vienen a traerte la comida mientras tú estás en tu casa a salvo de contagiarte?

Álvaro: Sí, Saúl me, me contó específicamente, Saúl es muy, muy crítico ante cómo reacciona la gente, eh, empática o antipáticamente con los repartidores, ¿no? Y Saúl, por ejemplo, menciona, eh, muchas veces una frase que es “En tu pedido va mi vida” y que muchas veces la gente no se da cuenta de lo peligroso que es salir a andar en bicicleta por la Ciudad de México con una mochila tan pesada como ésta y que de ahí te cierran la puerta en la cara sin ni siquiera darte las gracias, ¿no? Ahora, esto durante la pandemia ha cambiado un poco según Saúl.

Saúl: Hubo mucha gente que pedía. Hubo mucha gente que fue empática con nosotros. Eh, a algunos compañeros les pedían cosas de comer y al final decían ¿Sabes qué? Cierra el pedido. Quédatelo, es para ti, disfrútalo. Un compañero que, por ejemplo, le fue a dejar y salió un niño a recibir su, su pedido y en una bolsita dice que le había roto su cochinito y le comenta al compañero, ¿sabes qué? rompí mi cochinito y pues, ahí van, ahí te va tu propina de todos mis ahorros, ¿no? Y traía un papelito que decía para mi héroe.

Silvia: ¿Cómo se protegen para no contagiarse? O sea, las compañías les dan mascarillas o algún tipo de protección?

Álvaro: A veces las compañías les, les distribuyen algunos de estos productos, sin embargo, no lo suficiente como para poder abastecerse durante toda la, la cuarentena, ¿no?

Saúl: Mira, hay aplicaciones que sí nos brindaron kits de protección, cubrebocas, eh, guantes y gel antibacterial. La única que no dio kits como tal, pero te da un… un bono para el reembolso es Uber. Hasta 120 pesitos de reembolso.

Eliezer: 120 pesos son un poco menos de 6 dólares al tipo de cambio actual.

Saúl: De ahí fuera, no nos dio nada. Entonces, nosotros decimos que Uber, una empresa que está ganando cifras hasta en doble cero que está comprando empresas como ¿no puede brindar los kits? Se nos hizo injusto. Invirtió en publicidad a más no poder, con influencers, youtubers y todo eso, pero no nos pudo dar cubrebocas ni gel, ni guantes.

Saúl: Yo veo lo, lo que se proyecta y a muchas personas que desafortunadamente han muerto por esto y, pues, yo me tengo que cuidar ¿no?

Álvaro: Saúl es una persona que sufre de diabetes.

Saúl: Y pues ya sabes, ¿no? tienes que estar pues más cuidándote que todo.

Álvaro: Entonces esto lo pone como población de riesgo ante el coronavirus.

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Author: Eusebia Nader

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